En mi casa, además de la familia y la perra, habita una simpática familia de ratoncitos. En el último viaje a Francia compramos un queso que misteriosamente desapareció.

Se descubrió el misterio, cuando el raton chivato vino a dar quejas de que se había quedado sin nada:
Todos habian tenido su porción. Algunos acapararon …
A otros les sentó mal …

Algunos, solo cogieron su parte …

La única solución que le quedó al pobre desgraciado, fué atraverse con el cepo. 
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