A la pobre Ana le plantaron un delantal sin saber muy bien que le esperaba en la tarde de su despedida. Y de pronto se vió en Bricoazúcar haciendo cupcakes durante 4 horas. No sabemos la sensación que les quedó a ellas, pero para nosotras no fué trabajo. Nos quedamos con las ganas de acompañarlas el resto de la noche. Gracias chicas por confiar en nosotras, y Ana, te deseamos toda la felicidad del mundo en esta nueva etapa de tu vida.

Las chicas con sus cupcakes terminados. ¿Llegarían al final de la noche?

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